jueves

¿Cómo se había atrevido a venir hasta su casa?
-¿Qué haces aqui, Nico?
-Tu madre, antes de irse, me ha abierto la puerta.
La casa de Lola siempre estaba vacía, ¿igual que su corazón?
Lola se dirigió hacia la puerta.
-Espera- Rogo Nico, casi fue un suspiro, un anhelo.
Ella sintió como la pared de hielo que había alzado alrededor de su negro corazón se iba desquebrajando. Lola abrió la puerta, se aferró al pomo como si fuese su salvavidas, como si estuviese a punto de desmayarse.
-Vete, Nico. ¡Vete!.-
Nico recordó la vez en la que ella había llorado entre sus brazos, en una de las frías noches de Noviembre. Él siempre la había visto así, indefensa, sin fuerza, imperfecta en su perfección. Mientras todos observaban su figura, sus curvas, su ropa marcando ese cuerpo que muchos deseaban, su pelo castaño, largo y ondulado y sus ojos marcados por el eye liner que la hacían mucho más irresistible de lo que ya era. Nico veía una parte corrida del eye liner, una carrera en las medias, una quemadura en la camiseta y sobretodo el algonofuncionabien en sus ojos.
La había visto tal y como era. Por eso no se iba a marchar de esa casa, Nico lo tenía muy claro. Ahora hacía falta que Lola lo entendiera.

Se dirigió hacia ella con furia, por todo el dolor, todas las noches pensando en ella. Ella aterrorizada dió unos pasos atrás. La agarró por la barbilla haciendo que Lola le mirara directamente a los ojos. Pasó el miedo. Estaba acorrolada entre la pared y la furia de Nico.
-Sucio cabrón.-Siseó ella, poniéndole a prueba y dandole ese tono de dolor y odio a su timbre de voz. Pero él, misteriosamente, se relajó.
-Lola... lo siento de veras.- Ya no la tenía agarrada, ya no sentía furia, sino pena por el dolor que la había causado y que él mismo había sentido unos meses atrás. ¿Por qué se tenía que haber vengado de esa forma?
Lola no pudo más. Después de la tormenta, llega la calma y con la ausencia de la electricidad que hace unos segundos corría en el ambiente y la conseguía mantenerse en pie, ella se deslizaba por la pared.
La barrera de hielo de su corazón estaba derrumbado, y dentro sólo un corazón sangrando. Por todo y por nadie.
Los ojos se le llenaron de lágrimas. Pero antes de llegar hasta el suelo, Nico la cogió, como tantas veces la ha cogido ya. Cogió sus lágrimas con la punta de los dedos, y la beso los párpados.
Lentamente los labios de Nico se deslizaron hacia abajo, buscando los de Lola.
Y asi Nico, descubrió que los besos de Lola saben a agua de mar y no a dulce y fresa como él pensaba.

3 comentarios:

Yipi dijo...

Me encantan estas historias de Lola y Nico!
Saludos!

naylah© dijo...

"Y así descubrió que los besos de Lola saben a agua de mar y no a dulce y fresa como él pensaba."

Precioso, de verdad. La entrada en general, la frase en particular.

Me alegro de que Nico decidiera quedarse, sujetarla, besarla. Porque ninguna barrera que aísle el corazón es buena...

Te sigo ;)

Nicir dijo...

me ha encantado!! Nico y Lola, al igual que yipi me encantan las historias sobre ellos :)

Besos franceses